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El estudio del ADN revela un capítulo oculto de la evolución humana: no descendemos de uno, sino de dos humanoides
miércoles, marzo 19, 2025

El estudio del ADN revela un capítulo oculto de la evolución humana: no descendemos de uno, sino de dos humanoides

Nuestra historia evolutiva es más compleja: ADN prueba que descendemos de dos linajes humanos

Durante mucho tiempo se pensó que el Homo sapiens provenía de un único linaje en África. Sin embargo, un nuevo estudio de la Universidad de Cambridge sugiere una historia más compleja: nuestra especie es el resultado de la fusión de dos antiguas poblaciones humanas que se separaron y luego se reencontraron.

Hace aproximadamente 1,5 millones de años, una población ancestral se dividió en dos linajes. Tras evolucionar por separado durante más de un millón de años, volvieron a mezclarse hace unos 300 000 años, contribuyendo al ADN de los humanos modernos. Según la investigación, uno de estos linajes aportó el 80 % de nuestro material genético, mientras que el otro contribuyó con el 20 % restante.

Hasta ahora, la teoría predominante era que el Homo sapiens apareció en África hace entre 200 000 y 300 000 años a partir de una única población ancestral. Pero según los hallazgos publicados en Nature Genetics, la realidad es más intrincada.

“La pregunta sobre nuestro origen ha intrigado a la humanidad durante siglos”, explica el investigador principal, el Dr. Trevor Cousins, de la Universidad de Cambridge. “Durante mucho tiempo se asumió que evolucionamos a partir de un solo linaje continuo, pero nuestra investigación muestra una historia diferente”.

Dos poblaciones separadas se reencontraron

El estudio revela que la evolución del ser humano no fue un proceso lineal, sino que estuvo marcada por una importante fusión genética. “Durante más de un millón de años, dos grupos evolucionaron de manera independiente antes de volver a unirse y dar lugar a los humanos modernos”, añade el profesor Richard Durbin, coautor del estudio.

Desde hace tiempo se sabe que el Homo sapiens se cruzó con los neandertales y los denisovanos hace unos 50 000 años, dejando una pequeña huella en nuestro genoma. Pero esta nueva investigación muestra que la mayor fusión genética ocurrió mucho antes. Mientras que el ADN neandertal representa solo el 2 % de nuestra genética, este entrecruzamiento dejó una huella diez veces mayor y está presente en toda la humanidad.

El ADN como una máquina del tiempo

A diferencia de otros estudios que analizan restos fósiles, los investigadores utilizaron el ADN de personas actuales para rastrear estos antiguos linajes. Para ello, emplearon datos del 1000 Genomes Project, un esfuerzo global que secuencia el genoma de poblaciones en África, Asia, Europa y América.

El equipo de Cambridge desarrolló un modelo computacional avanzado llamado cobraa, diseñado para simular cómo las poblaciones humanas ancestrales se separaron y luego se mezclaron. Primero, probaron su efectividad con datos simulados y, después, lo aplicaron a secuencias genéticas reales.

Un cuello de botella genético

Los científicos descubrieron que, después de la separación, uno de los linajes sufrió un “cuello de botella genético”. Esto significa que su población se redujo drásticamente en algún momento, perdiendo gran parte de su diversidad genética.

“Nuestros datos sugieren que esta población fue extremadamente pequeña durante un largo período antes de recuperarse lentamente”, señala el profesor Aylwyn Scally. “Curiosamente, este linaje aportó el 80 % del ADN de los humanos modernos y también parece haber dado origen a los neandertales y denisovanos”.

Por otro lado, los genes heredados del segundo linaje, especialmente aquellos relacionados con funciones cerebrales, podrían haber desempeñado un papel clave en la evolución humana. Sin embargo, los investigadores notaron que estos genes suelen estar alejados de regiones funcionales del genoma, lo que sugiere que algunas variantes podrían haber sido eliminadas por selección natural debido a incompatibilidades genéticas.

Más allá de los humanos

El modelo desarrollado por los científicos no solo ayuda a comprender la evolución humana, sino también la de otras especies. Aplicaron cobraa a datos genéticos de murciélagos, delfines, chimpancés y gorilas, encontrando patrones similares en algunos casos y diferencias en otros.

“La idea de que las especies evolucionan en líneas de descendencia estrictamente separadas es demasiado simple”, comenta Cousins. “La mezcla genética ha jugado un papel fundamental en la aparición de nuevas especies en todo el reino animal”.

¿Quiénes eran nuestros antepasados desconocidos?

Los fósiles indican que Homo erectus y Homo heidelbergensis vivían en África en aquella época, pero aún no está claro si estos fueron los linajes que se mezclaron para dar lugar al Homo sapiens.

El equipo de investigación espera seguir refinando su modelo y compararlo con nuevas evidencias fósiles. “Que podamos reconstruir eventos ocurridos hace cientos de miles o incluso millones de años a partir del ADN actual es increíble”, concluye Scally. “Y demuestra que nuestra historia es mucho más rica y compleja de lo que imaginábamos”.

Fuente: Cousins, T., Scally, A. & Durbin, R. A structured coalescent model reveals deep ancestral structure shared by all modern humans. Nat Genet (2025). https://doi.org/10.1038/s41588-025-02117-1

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